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La declaración de la víctima en Violencia de Género

  • 21 de marzo de 2018
  • Por Manuel González
  • Penal

Lo más habitual es que la víctima que denuncia un supuesto de violencia de género deba realizar tres declaraciones: la inicial ante la Policía (denuncia), poco después ante el juez de instrucción o juzgado especializado y, pasados unos meses, en el acto del juicio.

Puede suceder que una vez presentada la denuncia inicial o incluso después de haber declarado antes el juez de instrucción, la víctima no quiera continuar y desee “quitar la denuncia”, bien sea porque se haya reconciliado con el agresor, lo haya perdonado o porque, pasado un tiempo desde los hechos, simplemente desea que cada uno se vaya por su lado sin mayores consecuencias.

En estos casos, que ocurren con relativa frecuencia, los abogados siempre les decimos que no es tan sencillo, que no pueden “quitar la denuncia”, que una vez iniciado el proceso este seguirá su curso hagamos lo que hagamos. Así, el juzgado podrá seguir investigando para ver si se cometió o no un delito, podrá citar a declarar a posibles testigos, solicitar grabaciones de cámaras de seguridad, etc.

Pese a ello, hay que decir que en este tipo de delitos la declaración de la víctima suele ser la principal e incluso, a veces, la única prueba contra el agresor. Por lo que es evidente que su declaración suele ser fundamental para que se condene o no al agresor.

Llegados a este punto, conviene hacerse varias preguntas:

¿Puede ser la declaración de víctima (en el juicio) la única prueba de cargo?

En principio, sí.

Este tipo de delitos habitualmente se realizan en la intimidad de los domicilios, por lo que, como hemos señalado, muchas veces la declaración de la víctima suele ser la única prueba existente. Sin embargo, la jurisprudencia viene exigiendo que para que el testimonio de la víctima sea capaz de desvirtuar la presunción de inocencia del acusado debe reunir una serie de requisitos:

  • Credibilidad subjetiva: que la víctima, además de tener una madurez suficiente, no pueda tener un posible móvil espurio, de resentimiento, venganza o enemistad, que puede enturbiar la sinceridad de su testimonio.
  • Credibilidad objetiva: que su testimonio esté apoyado en algunos hechos periféricos de carácter objetivo.
  • Persistencia en la incriminación: su testimonio debe ser coherente, constante y sin contradicciones en lo sustancial durante las diversas declaraciones.

Si la declaración de la víctima cumple estos requisitos, sí podría ser prueba suficiente por sí sola para condenar al agresor.

¿Puede la víctima negarse a declarar en el juicio?

El art. 416.1 de la LECrim dice que están dispensados de la obligación de declarar el “cónyuge o persona unida por relación de hecho análoga a la matrimonial”. Es decir, la víctima no estará obligada a declarar salvo que los hechos denunciados sean posteriores al divorcio o a la disolución de la pareja de hecho, o si se trata de un simple noviazgo (no relación análoga al matrimonio).

Asimismo, tal y como señala el Acuerdo del Pleno no Jurisdiccional de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de 24 de abril de 2013, sí deberá declarar la víctima cuando esté personada como acusación particular en el proceso.

¿Se puede condenar al agresor si la víctima no declara o niega los hechos en el juicio?

A falta de otras pruebas concluyentes (testigos, grabaciones, etc.), cabía la posibilidad que un juez pudiera condenar al acusado basándose únicamente en las declaraciones de la víctima realizadas con anterioridad al juicio. No obstante, recientemente, la Sala Segunda del Tribunal Supremo en su Acuerdo del Pleno no Jurisdiccional de 23 de enero de 2018, ha manifestado lo siguiente al respecto:

  • El acogimiento, en el momento del juicio oral, a la dispensa del deber de declarar establecida en el artículo 416 de la LECRIM, impide rescatar o valorar anteriores declaraciones del familiar-testigo aunque se hubieran efectuado con contradicción o se hubiesen efectuado con el carácter de prueba preconstituida.
  • No queda excluido de la posibilidad de acogerse a tal dispensa (416 LECRIM) quien, habiendo estado constituido como acusación particular, ha cesado en esa condición.

En resumen, si la víctima pudiendo no declarar, no lo hace, o bien declara cambiando su declaración y exculpando al acusado, difícilmente se podrá condenar al agresor si no existen otras pruebas. Por lo que, en la práctica, se deja en manos de la víctima el resultado del proceso.

Si tiene alguna duda y desea contactar con abogados especialistas en violencia de género, puede llamarnos y concertar una cita en el 981 806 189.

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